viernes, 2 de septiembre de 2011

Una subida desmedida

-Haaa,¡ fu! Suena el sonido de la expulsión del humo de un cigarro, ruido que sale de tu garganta encerrada en el ritmo tranquilo y agresivo que te sale de dentro y que le va levantando de la silla a tu cuerpo que se ve engatusado por esa música que habla de follar de una forma cariñosa y bestia a la vez, de la muerte ,y que lo hace volviéndote despreocupado por lo que haces. Ahora saca los dientes -¡Sha!- es la vibración que se escabulle de su boca entre los huecos de esas piezas dentales tan amarillas y desgatadas que se mete dentro de tu suave oído, haciéndote sentirte nervioso. Miedo... ¡no!, pero si distorsión de la realidad en tus pupilas (en realidad en tu cerebelo) por una excitación que hace que marchen miles de emociones por el interior de tu cráneo sin ton ni son y a velocidades inalcanzables para ningún tipo de caracol que sale un día de lluvia cuando se despeja el cielo.

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