Una pistola, solo una pistola.
Una bala, solo una bala.
Un segundo, solo un segundo.
Un poco de pólvora, solo la suficiente,
Tan solo necesito eso para solucionar todos mis problemas.
Es el lugar de una vida, una vida normal y corriente, y por consecuente especial.
lunes, 9 de julio de 2012
jueves, 5 de julio de 2012
Chispas
De un arrebato y sin darse cuenta, de forma completamente espontanea e inesperada, sin previo aviso una chispa en su mente provocó una explosión instantanea, llevandolo a sacar el soplete y encenderlo con la piedra en menos de un segundo. Cuando tenía la lengua de fuego predispuesta y el utensilio entre las mano se dio cuenta de cuanto se le había ido la oya en un momento.
lunes, 2 de julio de 2012
IAC, menuda historieta ee
En frente del deseado destino e incapaz de conseguir acercarme ni un centímetro más a él.
En realidad ni si quiera estaba del todo seguro por qué razón quería alcanzarlo. Bueno, sé que hubo un sueño...
De todas formas estoy cansado de pensar, así que salgo corriendo hacia la valla metálica, de un salto me engancho y veo como en la torre alguien pulsa un botón. Se me dilatan las pupilas, se que ese botón sirve para electrificar el metal, así que me suelto y muerdo el polvo. Salgo corriendo, ya me han detectado, y hullo lo más rápido posible hacia los árboles mientras siento detrás de mi como impactan contra el suelo levantando hileras de polvo las balas disparadas por un rifle Barrett M107. En las sombras de estos frondosos árboles llenos de musgo consigo coger aire y pensar otra estrategia, pero ¿como puedo llegar ahora? Veo que más a la derecha la vegetación se extiende hasta la valla. Listo. Tiro mi bolígrafo, ese que me regaló mi abuela y con el que tantos papeles rellené de sentimientos. En cuanto toca la alambrada capta la atención de todos y me introduzco de un salto entre los matorrales que localicé antes. Bien, ya estoy más cerca. Aquí es difícil moverse sin claverse las espinas dispuestas en modo defensivo, pero aun con todo el cuerpo decorado por caminos de sangre y la ropa echa jirones estoy dispuesto a cavar y pasar por abajo. Por suerte los animales ya han empezado el trabajo y tan solo con un par de horas excavando consigo alcanzar el otro lado. - Me llama la atención que no se preocupen por que no haya vuelto a aparecer, parece que están acostumbrados a los ataques y saben expulsarlos de forma eficiente. Jaja, no me conocen-. Atravieso el diminuto tunel, en un momento me quedo atrapado y a causa de la claustrofovia se me acelera el pulso y siento como no puedo respirar, mis piernas se mueven tan rápido como nunca y antes de vomitar por la angustia consigo deslizarme. Uf, odio no poder mover los brazos. Ya dentro me muevo lo más sigiloso que puedo apoyándome entre las cajas que encuentro por medio, siempre a gachas. Al fin llego al lugar que buscaba, una carpa de tercipelo diseñada con multitud de colores eléctricos y llamativos, aunque con algunos dibujos encantadores dispersos entre las líneas, recuerdan al estilo de Klimt - eso dice mucho-. Allí, estando justo al lado de mi objetivo, de aquello que conducía mis sueños (o creyendo estar al lado), justo cuando estaba metiendo la mano entre las telas... siento un golpe seco en la parte trasera de mi cabeza y en menos de un segundo todo se vuelve turbio y termino con la cara rebotando en la tierra seca.
¿Y toda esta historia? Se puede decir que un fugaz sentir por una chacha por la que siento mucho, pero no es exactamente esto. Jaja, que bello sueño correteando a escondidas por los pasillos y los paseos de un pueblo y su hotel
En realidad ni si quiera estaba del todo seguro por qué razón quería alcanzarlo. Bueno, sé que hubo un sueño...
De todas formas estoy cansado de pensar, así que salgo corriendo hacia la valla metálica, de un salto me engancho y veo como en la torre alguien pulsa un botón. Se me dilatan las pupilas, se que ese botón sirve para electrificar el metal, así que me suelto y muerdo el polvo. Salgo corriendo, ya me han detectado, y hullo lo más rápido posible hacia los árboles mientras siento detrás de mi como impactan contra el suelo levantando hileras de polvo las balas disparadas por un rifle Barrett M107. En las sombras de estos frondosos árboles llenos de musgo consigo coger aire y pensar otra estrategia, pero ¿como puedo llegar ahora? Veo que más a la derecha la vegetación se extiende hasta la valla. Listo. Tiro mi bolígrafo, ese que me regaló mi abuela y con el que tantos papeles rellené de sentimientos. En cuanto toca la alambrada capta la atención de todos y me introduzco de un salto entre los matorrales que localicé antes. Bien, ya estoy más cerca. Aquí es difícil moverse sin claverse las espinas dispuestas en modo defensivo, pero aun con todo el cuerpo decorado por caminos de sangre y la ropa echa jirones estoy dispuesto a cavar y pasar por abajo. Por suerte los animales ya han empezado el trabajo y tan solo con un par de horas excavando consigo alcanzar el otro lado. - Me llama la atención que no se preocupen por que no haya vuelto a aparecer, parece que están acostumbrados a los ataques y saben expulsarlos de forma eficiente. Jaja, no me conocen-. Atravieso el diminuto tunel, en un momento me quedo atrapado y a causa de la claustrofovia se me acelera el pulso y siento como no puedo respirar, mis piernas se mueven tan rápido como nunca y antes de vomitar por la angustia consigo deslizarme. Uf, odio no poder mover los brazos. Ya dentro me muevo lo más sigiloso que puedo apoyándome entre las cajas que encuentro por medio, siempre a gachas. Al fin llego al lugar que buscaba, una carpa de tercipelo diseñada con multitud de colores eléctricos y llamativos, aunque con algunos dibujos encantadores dispersos entre las líneas, recuerdan al estilo de Klimt - eso dice mucho-. Allí, estando justo al lado de mi objetivo, de aquello que conducía mis sueños (o creyendo estar al lado), justo cuando estaba metiendo la mano entre las telas... siento un golpe seco en la parte trasera de mi cabeza y en menos de un segundo todo se vuelve turbio y termino con la cara rebotando en la tierra seca.
¿Y toda esta historia? Se puede decir que un fugaz sentir por una chacha por la que siento mucho, pero no es exactamente esto. Jaja, que bello sueño correteando a escondidas por los pasillos y los paseos de un pueblo y su hotel
domingo, 1 de julio de 2012
Los Juegos del Hambre
Nunca pensé que un libro pudiera marcarme tanto, absorberme tanto, resultarme tan emotivo... Padezco, sufro y me alivio junto a los personajes, y además, en la vida real, pienso diferente y me muevo diferente, me resulta imposible despegarme de lo que siento por comparar mi vida con la de mis personajes, con lo que ocurren y viven. Lo cierto es que estoy viviendo dos veces y saturando mi mente con algo que no es real... es increible, se puede decir que Collins me está manipulando y consiguendo tenerme un poco más sumiso por cada párrafo que leo y que me envuelve sacándome del mundo real... ¿Bueno? ¿Malo?, Increible, eso seguro, pero no puedo evitar volver a preguntarme cuan relativa es la vida y cuanto depende la mía de mi mismo.
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