Ruido, casi siempre existe mucho ruido dentro de nuestra cabeza. Los pensamientos que nos invaden, nos acompañan y nos golpean están generándose y cambiándose constantemente en nuestra mente y eso a veces no nos permite pararnos a pensar en lo que hay fuera.
El silencio que nos rodea en una biblioteca no es más que la máxima expresión del ruido tan bestial que se está generando.
A mi me hizo falta estar en una exposición, con los nervios, con el público, con los datos y conceptos volando por la cabeza para sentirme agobiado. Me hizo falta terminar, relajarme y ver la siguiente exposición. De nuevo los nervios, la preocupación, la inseguridad... Entonces me di cuenta de todo el ruido que había en ese momento en la cabeza de la persona que andaba sobre la tarima.
A veces cuesta darse cuenta, pero los silencios están llenos de ruido y es apasionante pararse un instante a mirar las cabezas de nuestro alrededor e intentar imaginarnos todo el ruido que hay en ellas.