Salgo decidido de casa, aun que algo inseguro. En menos de 10 minutos ya estoy llegando a tu casa y me quema el estómago. Desciendo la velocidad, avanzo con un pie al aire y apoyando todo el peso sobre un pedal.
¡Hoy es el día! Después de tantas cartas escritas pero sin enviar, después de tanto imaginar situaciones a tu lado, de tenerme que pegar un tortazo antes de entrar donde tu estás por que se me sale una asquerosa sonrisa y de pararme a ver tu casa sintiéndome solo... Paro frente a tu puerta, llamo al telefonillo y... no lo coge nadie, (maldita sea), vuelvo a intentarlo... sale tu madre por una ventana y pregunta: ¿Buenas, qué quieres? Yo, respondo: Buenas tardes, ¿Puede decirle a su hija que baje? Uff, que suerte está en casa. Ella baja, y me sale esa estúpida sonrisa que tanto odio y que tanto me gusta. Le propongo dar un paseo, ir a algún sitio más alejado del mundo donde podamos disfrutar más de nosotros y del momento. Llegamos a un sitio que es semiperfecto, no se puede pedir todo. Allí nos echamos unas risas, nos miramos fijamente, hablamos de algunos temas profundo y discutimos un poco... Recuerdo para lo que estaba allí, y paro en seco, pero de forma tranquila. La cojo de las manos, las acaricio y veo en sus ojos que sabe que algo raro pasa, suelto una sonrisa y empiezo a hablar. Le cuento todo lo que siento, más o menos lo que he ido viviendo, también le cuento que ya se cual va a ser su respuesta, y será algo del tipo: ``Lo siento, pero no siento lo mismo por ti, aun que te quiero muchísimo, pero lo nuestro es imposible´´. Pero no te preocupes ya lo esperaba, pero necesitaba decírtelo, necesitaba que supieras lo especial que eres... Entonces empiezo a sollozar, miro al suelo y comienzan a caer lágrimas al suelo. Me coge la cara, me mira y me dice, ``no llores´´. En ese momento no puedo evitarlo y me agarro a su cuerpo empezando a llorar como al niño que se le muere su pájaro... Sabía la respuesta, como iba a acontecer todo, pero aun sabiéndolo la esperanza es lo último que se pierde, y allí se perdió. Nada volverá a ser como antes... pero al menos ya lo sabes y ya hice del sueño toda la realidad.
Es el lugar de una vida, una vida normal y corriente, y por consecuente especial.
domingo, 24 de abril de 2011
Agridulce sueño
Montar en el coche, con una emoción que se nos sale por las orejas. Y al cerrar las puertas vernos inmersos en una situación un tanto tensa, pues al llevar las manos en el volante y la vista en la carretera no podemos desenfrenar aquello que queremos gritar, y el viaje se nos va haciendo largo, aun que dure tan solo un cuarto de hora.
Al fin llegamos al destino, la plaza de garaje, salimos a la vez y nos miramos por encima del coche con una sonrisa nerviosa e ilusionada. Nos acercamos corriendo y nos empezamos a comer la boca antes de tiempo, pues hay un vecino un tanto chapado a la antigua que nos llama la atención, pero seguimos nuestro camino hacia dentro de la casa. Cuando al fin llegamos a la habitación nos quedamos mudos, paralizados, mirándonos a los ojos y nos acercamos lentamente escupiendo calor por la boca. Con el primer beso nos envolvemos de una atmósfera que comprime nuestros cuerpos haciendo que se unan cada vez más. Nos comemos la boca de mil formas diferentes, nos metemos cuello hasta que tocamos hueso y no queda carne. Terminamos en la cama, nos revolvemos y empiezan a volar harapos como si de unas rebajas se tratara. Envuelvo tu cuerpo en besos, en lametones, en caricias... Después de todo esto y sacando un condón del cajón de la mesilla de noche follamos hasta estar bien sudados, hasta estar bien cansados y hasta darnos cuenta de que en la primera vez no todo sale bien, pero demasiado bien nos ha salido esta.
Estando descansando mirando al techo con tu cara y tus brazos apoyados en mi pecho decido echar un ojo al reloj, y veo que faltan 5 minutos para mi regreso. Cojo y lleno de furia me lanzo sobre ti, te quedas algo sorprendida, pero entonces me empiezas a responder con más ganas de las que yo había puesto.
Al vestirme te dejo en la cama, te doy un beso, una caricia en la cara y me largo sigilosamente cerrando las puestas con cuidado.
Llego al puente más cercano, sonrío y se me caen las lágrimas, tu estás igual, pero decido quedarme con el recuerdo de la nube de la que vengo a recordar que no nos veremos más.
Al fin llegamos al destino, la plaza de garaje, salimos a la vez y nos miramos por encima del coche con una sonrisa nerviosa e ilusionada. Nos acercamos corriendo y nos empezamos a comer la boca antes de tiempo, pues hay un vecino un tanto chapado a la antigua que nos llama la atención, pero seguimos nuestro camino hacia dentro de la casa. Cuando al fin llegamos a la habitación nos quedamos mudos, paralizados, mirándonos a los ojos y nos acercamos lentamente escupiendo calor por la boca. Con el primer beso nos envolvemos de una atmósfera que comprime nuestros cuerpos haciendo que se unan cada vez más. Nos comemos la boca de mil formas diferentes, nos metemos cuello hasta que tocamos hueso y no queda carne. Terminamos en la cama, nos revolvemos y empiezan a volar harapos como si de unas rebajas se tratara. Envuelvo tu cuerpo en besos, en lametones, en caricias... Después de todo esto y sacando un condón del cajón de la mesilla de noche follamos hasta estar bien sudados, hasta estar bien cansados y hasta darnos cuenta de que en la primera vez no todo sale bien, pero demasiado bien nos ha salido esta.
Estando descansando mirando al techo con tu cara y tus brazos apoyados en mi pecho decido echar un ojo al reloj, y veo que faltan 5 minutos para mi regreso. Cojo y lleno de furia me lanzo sobre ti, te quedas algo sorprendida, pero entonces me empiezas a responder con más ganas de las que yo había puesto.
Al vestirme te dejo en la cama, te doy un beso, una caricia en la cara y me largo sigilosamente cerrando las puestas con cuidado.
Llego al puente más cercano, sonrío y se me caen las lágrimas, tu estás igual, pero decido quedarme con el recuerdo de la nube de la que vengo a recordar que no nos veremos más.
Insurrecciones del interior
Acaba de acudir a mi, creo que es el sentimiento de melancolía, o de pena, o... de ver tantos fallos reales... no lo se, en realidad creo que es una suma de varias emociones, y solo dan un fruto. El fruto son unas pequeñas ganas de llorar, también ganas de afrontar cosas que nunca fui capaz de hacer y sin embargo estas ganas no van ligadas al coraje necesario, sino a la cobardía que amedrenta a mi sentimiento de superarme... no se muy bien de que hablo, no se muy bien por donde voy, pero eso no importa demasiado, es solo una gran duda que solo emana por momentos.
viernes, 22 de abril de 2011
Algo extraño
Días y días, momentos y momentos, cosas que no comprendes del todo, estados anímicos que aparecen sin razón aparente, a veces te hunden en la mayor miseria o te suben a las nubes sin saber que máquina te empuja o que alma te conduce...
No sabría como valorarlos ni si me gustan o no, solamente tenía que decirlo...
No sabría como valorarlos ni si me gustan o no, solamente tenía que decirlo...
jueves, 21 de abril de 2011
Vuelta a ti, playa, y vuelta a aquella cápsula del tiempo
Acabo de llegar a toda velocidad sobre aquel vehículo que aprendí a utilizar aquí, en este lugar. La suelto en cualquier sitio, sin atar, y lo primero que hago es quedarme alucinado con la vista que me acabo de volver a encontrar. Ese lienzo que se transforma cada segundo para mi gozo, convirtiéndose cada segundo en una hora. Hoy me ofrece un cielo nublado que tan solo deja paso a algunos rayos de luz privilegiados, que parecen abrazar las nubes y que alcanzan a acariciar superficies del mar tan alejadas de mi que ni llego a divisar. El mar está bravío, oscuro, pero dejando justo en la orilla mucha espuma que te invita a jugar, y yo no hago más que salir corriendo, que dejar huella en la arena. Y me acerco a saludar, saludo a Poseidón , al mar, y me acerco a tocarlo, a conversar. Jugamos al pilla-pilla y me transporto a un maravilloso lugar que por desgracia cada día se aleja más. Pero eso ahora no importa, pues tengo mucha espuma que perseguir por la arena, y tantos saltos que doy, y me acerco decidido a la muralla de tierra, con fuerza salto y sin miedo alcanzo la cima, pues que más da si caigo si tengo la arena abajo y esto es un juego, nada más. Salto a otro saliente y me paro a observar, otra vez lo mismo, otra vez el mar y está otra vez especial... Decido volver a por mi caballo, pero esto no ha terminado, ahora toca visitar a aquel banco en el que vi tantas estrellas fugaces, en el que disfruté con mi padre, aquel en el que pensé, en el que lloré solo, en el que siempre me imaginaba con algún amor de verano... y sobre todo al cual ahora estoy llegando, y al llegar diviso esta alfombra de flores natural, todo verde, blanco, amarillo y poco más. Y ¿qué toca ahora?, pues ahora toca jugar con el viento. Me subo al banco y veo como planeo, como vuelo, y en ese trayecto sobre el cielo me encuentro con gaviotas aparentemente torponas, pero que son capaces de aguantar en el aire sin mover un ápice sus alas. Desde aquí arriba veo un trozo de caña, ¡pero qué digo! si es mi espada de la infancia. La empuño y lucho contra todos aquellos que me rodean, escucho como corta el viento (avanzo y retrocedo) y veo como en cada corte rajo la tela del tiempo y vuelvo a mi infancia... Terminada la batalla, como no, victorioso pero sin víctimas, convertido en colega de mis enemigos, lanzo mi caña al cielo y surca los vientos... Ahora mismo soy yo, soy yo hace años y sigo viviendo miles de cosas en esta playa, en este banco. Y solo me ronda una frase por mi cabeza:
``¡Mereció la pena!´´
``¡Mereció la pena!´´
miércoles, 20 de abril de 2011
Aquella mujer
Aquella espectacular mujer que no destacaba por vestir con caros ropajes o con joyas desparpajadas, si no por lo contrario, por vestir ropas destartaladas, jiposas, que recuerdan a aquella mujer sabia que se encuentra perdida en los pueblos, donde ella vive apartada de el mundo, entendiendo a los animales y fumando porros. Pues si ella era una de esas, y estaba en esa situación, pero no solo se le diferenciaba por la situación, sino por su comportamiento, por su forma de hablar, por la decoración de su bar... vi uno de mis posibles proyectos de vida reflejados en una persona mucho más especial que yo... y me gustó muchísimo. Además ella y ese bar iban acompañados de un servicio, uno muy peculiar, con el que me sentí entre en una tierra de duendes y un típico hogar de los mundos maravillosos de alguna película naturalista... creo que me enamoré un poco de aquella mujer, de aquel lugar... tan solo fallaba un poco el lugar de ubicación.
Fuego
Cada hoguera, cada llamarada, cada chispa roja, azul o amarilla del fuego rodeado de personas o vivido en solitario es mucho más que una obra de arte, es verdadera magia inexplicable.
Rana, simplemente
Ranas croando, dándose sus zambullidas, nadando a ancadas y asomando sus cabecitas por el agua.
Una soñada despierto
Aquí, sentado sobre un bordillo blanco cal y junto a grandes amigos y a experiencias inolvidables cojo y salto de cabeza a la pequeña piscina. Mi cuerpo sufre una metamorfosis y pasa, durante un segundo, a ser un pez, a tener escamas, ser un poco viscoso y respirar por branquias, al segundo siguiente salgo disparado del agua hacia el cielo. Ahora soy un hombre con alas, que siente una inmensa emoción al ver como se aleja de la tierra impulsado por un armónico conjunto de plumas mientras se dirige hacia las verdes montañas, dejando atrás esa plaza de pueblo, y allí, también, un mensaje:
``No me miréis fascinados, simplemente intentad olvidaros de mi, transmitir a la gente cercana esto que acabáis de ver, pero no me busquéis, ni tampoco difundáis a desconocidos esto que habéis visto, pues ahora se convertirá en un recuerdo, pero espero que en el futuro sea un olvido´´
Y bueno yo sigo por mi camino libre y natural, siendo cada hierba, cada animal, cada roca, cada gota de agua o microbio, lo seré todo y seguiré siempre junto a ellos, como viento, como luz, como todo lo que les rodea. Pero yo seguiré haciendo eso, viviendo en sueño, sin miedo, solo transformándome y buscando mi esencia.
``No me miréis fascinados, simplemente intentad olvidaros de mi, transmitir a la gente cercana esto que acabáis de ver, pero no me busquéis, ni tampoco difundáis a desconocidos esto que habéis visto, pues ahora se convertirá en un recuerdo, pero espero que en el futuro sea un olvido´´
Y bueno yo sigo por mi camino libre y natural, siendo cada hierba, cada animal, cada roca, cada gota de agua o microbio, lo seré todo y seguiré siempre junto a ellos, como viento, como luz, como todo lo que les rodea. Pero yo seguiré haciendo eso, viviendo en sueño, sin miedo, solo transformándome y buscando mi esencia.
Un lugar, un sueño real
Círculo verde, alrededor verde, luna blanca, agua clara, dulces sonidos de seres vivos e inertes. Todo tranquilidad, belleza, pureza y natividad. Es todo tan caótico, tan hermoso, que te hace sentir especial. No se a donde quiero llegar, pero la corriente del río me ofrece un camino, no se con quien me voy a acompañar pero, al parecer, las ranas y los grillos son mis amigos, y mi mundo es el mundo interpretado libremente.
El tocar la miel y volver a la sosa tostada
Se me llevaron a un lugar mágico, al cual pertenecemos, me llevaron a la naturaleza, a vivir allí de verdad, sin demasiadas cosas traídas de la ciudad. Todo se volvía mágico, mi cuerpo se encontraba a gusto, envuelto en tierra, no suciedad; sintiendo el provecho del día, no cansado; estando cerca de las personas, no rodeado de ellas; y como se sabe el cuerpo se adapta muy bien a lo bueno, y más si es a donde pertenece. Aquello era místico, mágico, y más en este caso... Pero tuvimos que volver, tuvimos que reinsertarnos en la ciudad, en lo artificial, en la falsa comodidad, en todos los malos pensamientos, en lo impersonal, en el odio sin sentido, en el no poder sentir por que hay una capa de cemento de 20 centímetros que me aísla de mi verdadera tierra... por eso odio tanto la ciudad... y principalmente después de estar en contacto con la naturaleza... Ahora mismo simple nostalgia desprende mi cerebro y mis arterias riegan mis células con ella...
Un raro día
Comienzas a hablar con alguien olvidado, vuelves a unas situaciones pasadas, pero lo afrontas con las armas que has adquirido a través del tiempo... Aún no he descubierto cuales son los resultados, tan solo algunos que no me gustan. Las malas sensaciones, las feas palabras... solo me encuentro mal por que se me olvida lo bello que era el estar bien. Pero saben qué, me acabo de dar cuenta y me voy a poner manos a la obra para cambiarlo todo.
martes, 12 de abril de 2011
Aquella ventana
Aquella ventana... en la que veía como Consu le ponía trocitos de pan en el alfeizar a los gorriones para que se lo comieran. Donde colocábamos y aún colocamos los botellines de cerveza. Donde comencé a apreciar el mundo desde otra perspectiva cuando me subía al bombo de la ropa sucia para observar la piscina desde ella. También fue la ventana desde donde se calló la tortuga de mi hermano y sobrevivió. Es la ventano donde pasaba el tiempo cuando me levantaba demasiado temprano para ir al colegio. Donde pensaba y estaba a solas, donde miraba al cielo y me evadía de la tierra. Es aquella donde empecé a escupir por diversión, para notar el viento en la trayectoria de mis escupitajos, con los que intentaba alcanzar los setos. Por la que hablaba con José María y también miraba que ambiente había en el patio. Por la que observaba cuando pasabais, si vosotras, muchachas a las que he querido. Con la que me imaginaba quien viviría en la casa del fondo donde rehuía una luz. Por la que espiaba con los prismáticos. Con ella aprendí a estar tranquilo a ver el tiempo. Era mi puerta a la observación de la naturaleza en la ciudad, donde observaba los pájaros por el día y los murciélagos por la noche. En la que maquinaba el transcurso de los días o donde montaba mis absurdas teorías. En la que comencé a sentir la ilusión de volar, y donde comencé a temer mis ansias de superar la gravedad. Por donde alguna vez se ha caído un zapato. Donde he pensado en vosotras y he soñado que estábamos mirando las estrellas al mismo tiempo. Donde habré suspirado tantas veces... Donde he vivido el odio del verano en esta ciudad. Y supongo que como última cosa que he hecho y que me acuerde, donde le he perdido el miedo a la gravedad y donde me he llegado a inspirar...
Por todo esto... MUCHÍSIMAS GRACIAS VENTANA¡ te debo mucho de lo que soy y de lo que he vivido hasta ahora y de lo que viviré en adelante.
Por todo esto... MUCHÍSIMAS GRACIAS VENTANA¡ te debo mucho de lo que soy y de lo que he vivido hasta ahora y de lo que viviré en adelante.
Día de hoy, por muy malo que parezca.
Transiciones extrañas, supongo que como la vida misma. Vivimos, no paramos, seguimos tópicos, nos cansamos... Pero eso sí, nunca nunca dejamos de vivir, e incluso al descansar estamos viviendo, pensamos y seguimos viviendo, nos jodemos bien jodidamente y... seguimos viviendo. Es mucho, siempre bueno, aun siendo muy malo... Me quejo, y creo que nos quejamos demasiado teniendo tanto tan bueno... Así que qué decirles: FELIZ DÍA DE HOY. Y hasta el gran día de mañana.
martes, 5 de abril de 2011
Cielo de hoy, infinito límite.
Hoy el cielo está gris, pero con un gris nítido y uniforme. Solo veo el infinito de fondo, pero como si del fondo de un cuadro se tratase, parece que es la pared del interior de una caja gigante en la que nos encontramos metidos, encerrados pero sintiéndonos libres, aunque a veces comprimidos por sus paredes.
¡Si, llegó el fin¡
¡Truenos, rayos y relámpagos¡ Llega el día de mi muerte, sí, todo se pierde es arrastrado por el mar, la marejada, el universo se cae sobre nuestras cabezas, los metales resuenan, el viento avanza fastuoso con ritmo imparable levanta la arena, todo me ataca. Me encuentro rodeado por todos los lados. Arriba rayos, truenos y granizo, a mi alrededor tierra, arena, tornados y huracanes, bajo mi resuenan los volcanes, percibo el calor y el temblor. Llegó la hora de mi muerte, y estoy lleno de ilusión. Se me escapa una sonrisa de furia feliz con la que asumo la suprema destrucción y justo antes lanzo el grito de furia y pasión.
sábado, 2 de abril de 2011
La ventana
Esa sensación de miedo, y emoción, la volví a sentir. Pues sí, estar sentado con las piernas colgando por fuera de la ventana a una altura de un 4º piso es muy acojonante, aun sabiendo que te mantienes perfectamente y que es casi imposible que te caigas tu cuerpo se desestabiliza y tu mente se bloquea, pero a la vez se abre una especie de mundo al que no puedes entrar de cualquier manera. También creo que el mayor temor que siento es el miedo que tengo a mis impulsos, pues al estar allí notas como florecen esas ansias de volar que llevan todos o la mayoría de humanos dentro; pero por suerte uno es capaz de controlarse y de valorar las situaciones, y somos capaces de obtener tanto lo bueno como de salvar lo malo. Como fin diría que nunca me sabe mal acercarme un poco, aunque sea un milímetro más a la muerte, sientes eso que no sientes siempre, suficiente.
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