Seis de la mañana, suena la melodía del aeropuerto y una voz femenina que indica la llegada del avión. Encogido sobre un banco levanto un poco la cabeza y abro los ojos; me sale una dormida sonrisa, empiezo a emocionarme un poco y suena en mi cabeza `` son las 6 de la mañana y yo no he dormido nada ''. Y esto es por que ya falta poco para la pequeña sorpresa, y en ese ratito pienso de todo un poco, y entre ese todo recuerdo como llegué aquí.
Me enteré ayer de la hora de llegada, el por qué, pues por que me dio la gana; por que me acordé de ti y decidí aparecer sin que tú supieras nada. Así que a las 4 de la mañana me desperté, comí algo y salí con la bici, el bañador, una sudadera finita y el camino de llegada al aeropuerto que memoricé ayer presente en mi cabeza. Nunca hice un camino tan tranquilo teniendo en cuenta la locura que era. Llegué media hora antes de las 6, me senté en el banco y hasta ahora.
Ya empieza a salir gente con maletas, y entre las familias a la espera de sus niños veo a tu madre y a tu hermana, por suerte ellas no a mi. Te veo llegar, las saludas muy alegre y con ganas de contarles todo. Me quedo mirando tu cara emocionada desde este banco vació, y te interrumpe una llamada, extrañada ves en la pantalla que soy yo, y escuchas mi voz diciéndote que no digas nada a nadie, que estoy allí, sentado, pero que quiero saludarte, sin que nadie se entere de que estoy allí, y que te vayas en un minuto a los servicios de tías.
Dos minutos después llega, nos damos un abrazo increíble sumado a tu cara de estar flipándola. Hablamos muy breve, a ella le fue genial, y me preguntó que por qué coño estaba en el aeropuerto, y le expliqué que fue sólo por que quería verla. Y se quedó muy contenta, tranquila y especial... Esta charla duró 4 minutos.
Y yo confirmé que los detalles especiales merecen la pena
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