lunes, 20 de agosto de 2012

Siguiente huida

 El momento en el que volví a caer al suelo, despreocupándome de donde caía sin mirar a nada pues el envoltorio no me importaba. El todo me la chupaba. Sobre mi yo, pues más o menos lo de siempre. Que más decir, si nunca digo nada, aunque me encantaría decir, deseo poder expulsar, devolver, invitar, vomitar todo lo que tengo dentro, lo bueno y lo malo, lo que duele. Aunque siendo francos, desearía guardar en esta carcasa de carbono los momentos mágicos, aquellos que pasé de pequeño con mis padres, con Consu, con mis hermanos y con mis primos; los que después fueron apareciendo con mis amigos, mis mejores colegas, esos cabrones que quiera yo o no los querré, aun sin saberlo, siempre; también me gustaría guardar los momentos pasados con vosotras, algunas conocedoras de mis sentimientos y otras que ni si quiera me vieron la cara, curioso. Me encantaría terminar siendo un amasijo de carne y hueso sin conciencia, sin vida, pero conservando en un corazón caliente todos aquellos juegos, abrazos, risas, aventuras, trapicheos, besos, polvos, conversaciones y maravillosas acciones... Pero, pero, pero... eso nunca ocurrirá, me tocará seguir jodiendo y de vez en cuando viviendo esos momentos de los que me da la sensación que cada vez hay menos, pero bueno esto lo escribo, tan solo, por ser este momento.

sábado, 11 de agosto de 2012

Matemáticas de verano

 Se transforman los números, se deforman, se intercambian, trasladan, suman y restan... y la solución de la mayoría de los cócteles matemáticos que intento desarrollar terminan con un sabor amargo y caliente, a veces tan vomitivo que logran dar sal.

sábado, 4 de agosto de 2012

Breve

 En menos de dos minutos algo breve. Una añoranza, algo de sueño, el recuerdo de un fuego antiguo y una aclaración de sentimientos. Algo sencillo, interesante y transitivo.