martes, 29 de septiembre de 2015

Autoayuda

 -Tengo un problema.
-¿Sí, cuál es?
-Que cuando tengo que dormir no quiero y ansío perder mi tiempo en placeres estúpidos y nunca descanso.
-Mientes, sí que deseas dormir y a menudo.
-Es cierto eso que dice, mi problema es que cuando deseo dormir no debo y viceversa.
-Ahora si que estoy de acuerdo contigo y ,sinceramente, me suda toda la polla que tengas ese problema, depresivo de mierda.

miércoles, 23 de septiembre de 2015

Pasando de pasadas

 Y seguimos aquí sentados, al fin abandoné la red por hoy, pero aun así sigo aquí enganchado. Me acabo de preguntar si mi vida sería realmente interesante si me dedicara a trabajar y a volar en busca de esos lugares donde tengo gente viajando, simplemente como excusa. Me pregunto si podría ser una opción de vida, intuyo que no, pero por soñar no pasa nada, por follar a veces pasa.

De inventos estamos inventados

 Entre todo esto que está ocurriendo y que estoy sintiendo relacionado con mis familiares, amigos y sobre mi mismo solamente me apetece mentirme o mentirte y escribir/te lo siguiente, cosa que suelo hacer a menudo pero sin dar esta breve explicación que cambiaría mucho cada párrafo que le continúa.
No puedo parar de pensar en ti, a medida que se acerca la noche recae tu imagen más fuerte sobre mis sentires y necesito acurrucarme bajo la oscuridad del salón silencioso para consolar esta ausencia que me susurra al oído que tu nunca me vas a acompañar y que yo seguiré soñando despierto contigo y así seguirán sangrando mis heridas.

martes, 22 de septiembre de 2015

Ay, por dios

 Definitivamente mi vida fuera de su rutina se convirtió aburrida, perdedora y deleznable, no para esta sociedad, sino para mi mismo y supongo que por eso es digna de merecerse un tiro. Y de aspectos como este me percato mientras me maltrato observando fotos de cosas que pudieron ser y nunca pasaron. Un necesito saber que coño quiero con las mujeres, o incluso mejor, que me dejen en paz o que yo las deje a ellas.

lunes, 21 de septiembre de 2015

COmpartido

 Salí a la calle con un arma y busqué a aquella chica. Conseguí encontrarla, conocía lo suficientemente bien su rutina, y cogí una calle para encontrarme de frente con ella. Se sorprendió un poco y le grité apuntándole con ella. Se asustó y le grité explicándole que iba a tirar el arma al suelo y si no la cogía ella para asesinarme yo la asesinaría a ella. Ella salió corriendo y se se quedó congelada apuntándome, no era capaz de apretar el gatillo así que me acerqué a ella, la besé en los labios y le ayudé a apretar el gatillo, a tener nuestra última caricia juntos.

jueves, 3 de septiembre de 2015

En ocasiones ilusiones

 En ocasiones deseo verte a ti, querida desconocida (o no tan desconocida) sentada en nuestro sofá con un jersey que esconda si llevas pantalón o no. ¿Para qué? Para que nos podamos besar y acariciarnos, estar solos en nuestra nube que esté metida en un pequeño piso, que sea nuestro piso, que no tenga nada que ver con mi casa de acomodado, pero que sea nuestra y disfrutemos perdiéndonos un poco del mundo en ella.

Putos sentires

 Ahora mismo me siento solo, a pesar de lo querido que me siento. Me veo perdido desorientado y sin tener claro que es lo he de hacer. En estos momentos la percepción de mi cuerpo es extraña, el alcohol está en mi cuerpo, e interfiriendo en la sinopsis de mis neuronas, pero nada preocupante. Lo siento yo, creo que es algo decepcionante, para nada por el poco alcohol que me recorre sino por el vacío de mi persona...

martes, 1 de septiembre de 2015

Relatos de noche buena

 Era veinticinco de diciembre y a eso de las 10 llegó a casa de la abuela uno de los nietos, por lo visto el más apuesto de la familia, pero este año, a diferencia de los anteriores no venía acompañado de sus padres, sino de un amigo. Esto sorprendió algo a la familia, porque algunos sabían que traería acompañante, pero pensaban que sería una chica. Cuando vio a su abuela le dio dos besos y le presentó a su acompañante como su amigo y se sentaron a la mesa. Durante la cena el desconocido resultaba un poco el centro de atención, los comensales no sabían como ubicarlo pero a medida que avanzaba la noche parecía quedar claro que era un gran amigo de ese nieto tan adorable. El nuevo resultó caer en gracia, le gustaba el fútbol como a la mayoría de hombres de la familia y se reía con ellos, tenía conversación e incluso sorprendía los conocimientos que tenía sobre cualquier tema, era encantador. A eso de las doce menos cuarto se calló una pieza de fruta al suelo, el amable invitado se agachó bajo la mesa a recogerla pero tardaba en salir y aquel que lo había traído empezó a poner caras extrañas y a respirar con un ritmo algo alterado, parecía que disfrutaba. A eso de las doce menos diez apareció el otro chiquillo de debajo de la mesa bajo la cual nadie se había atrevido a mirar y surgió de ella sonriendo mientras se comía aquel plátano pelado que había caído bajo la mesa. Él no se explica el porqué pero al salir sintió que algo había cambiado en el ambiente tan especial que hubo durante toda esa noche sobre aquella mesa.