domingo, 25 de septiembre de 2011

Menos dos brazos

 Me gustaría apretar tanto los bíceps que las venas comenzaran a hincharse de forma descomunal, que las fibras aumentaran de tamaño y temblaran velocísimas hasta que mis músculos reventaran lanzando unas ondas que suenen como elásticos al romperse, y que a la vez bañasen toda la sala de sangre y pedazos de fibras musculares. Dejando a mis brazos descarnados con el hueso al aire y con algunas tiras de carne pegados a él. Y que mientras ocurriese esto yo gritase tan fuerte de dolor que me quedase ronco y me desmayase, cayendo de cabeza al suelo desde la silla en la que estoy sentado.

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