martes, 16 de julio de 2024

Sal, huye, reviéntate, no sequé, no se cuanto...

Estoy cansado de esto, de evadir mis obligaciones.

Y no tengo más. Una gran disrupción entre la realidad y mi interpretación de esta dentro de mi mente o en mi mente o donde sea que se encuentre.

salid...

 Quiero solucionar la situación y no ponerme a recorrer todos los pasillos de los errores que estoy cometiendo. Quiero parar de pensar en un tiro.

Cómo suelo hacerlo, repasemos los pasos para ver que sí y que no funciona.

Cada vez que decido levantar la cabeza siento... miedo, angustia, mucha presión. En ese momento suelen llegar las ideas de matarme, y ahí suelo huir a cualquier mierda que inhiba mi mente. Redes sociales, sexualidad, videos... o sino me quedo pensando en cómo eliminarme.

A veces soy capaz de pensar en pequeños actos, muy pequeños, poner los pies en el suelo. Dar un paso, luego otro, tocar el lavabo, abrir el grifo, mojarme las manos, lavarme la cara, cerrar el grifo...

Si todo sale muy bien soy capaz de ejecutar una tarea de una sola vez. Como lavar los platos...

Lo siento, me pido disculpas, me estoy abrumando

No he aprendido a salir

 He vuelto a entrar en el laberinto. Perdido. Me he dejado resbalar hasta el fondo de sus entrañas. No hay nada. Un silencio aterrador, dolor, ausencia, infinitud de pantallas que no muestran nada, que destrozan mi mente.

Horas sin salir de la cama de nuevo. Tareas no ejecutadas de nuevo. Total desconocimiento del fin, de nuevo. Un cable enrollado a mi cuello como algo nuevo. La idea de suicidio de nuevo.

Es posible que se mezclen la total ausencia de ganas de trabajar, esa flojera y vagueza asquerosa, con la ausencia de querer hacer nada. Nada de nada. Extraña apatía que aún no entiendo.

Y quiero salir, porque dentro de esta sensación de apatía me siento mal. Es posible que me siente mal por ele hecho de tener obligaciones, de no cumplirlas, de decepcionar, de hacer daño...

Es posible que esté haciendo lo imposible por salir del laberinto. También es posible que no lo esté haciendo y que esté dejándome llevar conscientemente hasta el límite que creo es mínimamente sostenible mientras espero que suceda un milagro. Sinceramente no lo tengo claro. Pero no quiero estar aquí, quiero salir, quiero sentirme bien, quiero hacer, quiero avanzar.

Estoy hasta los cojones de charlas de autoayuda, de pajas, de videos infinitos que me consumen, de dormir por apaciguar el dolor del vacío. Estoy hasta los cojones de no apoyarme en nadie, de hundirme de no ser sincero, de no poner remedio.

Y no sé por qué estoy aquí de nuevo. En este lugar conocido, cayendo en mis propias trampas.

Y lo peor de todo. No he aprendido a salir.