lunes, 29 de abril de 2013

Gota de agua dulce

 Y acudió sin previo aviso en medio de esa nebulosa de suposiciones negativas una imagen real del pasado cercano. Era un dedo que apartaba de mi mejilla, por debajo de mi ojo, una gota de agua desviada, fue un movimiento suave y lento, hecho con cuidado. Me sonó a caricia. Recuerdo que descendió la velocidad del tiempo, el volumen del entorno, el zumbar de mi cerebro, mi presión sanguínea... Parecía que se paraba, que solo quedábamos y esa sensación. Me encantó, me... me hizo, tal vez, perder un poco la noción de la realidad, me recordó a aquello que llaman magia. Fue un instante, un detalle, un par de segundos; fue una casualidad que esa gota cayera en mi cara y fue. Y después de días volvió esa imagen clara y sencilla desde algún rincón de mi mismo a mi memoria visible, llegó allí justo cuando ya no veía más que falsas suposiciones, llegó y se llevó el resto por delante por que esos dos segundos consiguieron hacerme volar de mi mente.

No hay comentarios:

Publicar un comentario