En un suspiro te bañaste de golpe en esa imagen, te sopló el viento en la cara y se te revolvieron las tripas de felicidad. En ese momento no parecías pensar sencillamente disfrutabas, pues la sensación de placer y éxtasis se había apoderado de tu ser. Tú y todo aquello ahí delante, tu compañía y tú solos y con todo, sencillamente disfrutando de ese instante.
No hay comentarios:
Publicar un comentario