Quedó sola la habitación,
con la luz semifundida
un suspiro del corazón
y la nostalgia más que viva.
Un segundo había pasado,
un segundo de mi vida,
y se había volcado el mundo,
silencioso, en mis mejillas.
Echaba en falta las palabras,
simplemente compañía.
Echaba en falta tus miradas
acompañando a las mías.
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