Es el lugar de una vida, una vida normal y corriente, y por consecuente especial.
sábado, 21 de mayo de 2011
Una ducha.
Entras en el baño, te quitas la ropa. Ya has comenzado por los primeros pasos. Ahora toca sacar la mano y apagar la luz, tu cerebro se coloca. Abres las puertas correderas dentro de ese espacio infinito y casi de completo silencio. Entras en la bañera y abres el grifo, sale el agua y das un pequeño salto hacia atrás, pues el agua fría a tocado tu cuerpo. Ya tu cuerpo está sumiso y solo pensando, integrado en esa atmósfera de evasión. El agua comienza a tomar su temperatura adecuada y tu te adentras bajo su trayectoria de caída, y notas como el agua va encharcándote el pelo, como va descendiendo rápidamente por tu piel mientras te la hidrata a la vez que va limpiando tu piel de las mayores concentraciones de suciedad que va encontrando. Tu cuerpo se relaja y tus brazos van bailando con tranquilidad para ayudar al agua a repartirse. Con el cuerpo bien mojado y sintiéndote metido en el solitario infinito cierras la proyección de agua, y te apoderas del gel con la habilidad de un nuevo ciego. Con la sustancia entre las manos comienzas a repartidla por el pelo, lo masajeas, te enriquece, te vas esforzando por no dejar cabello sin frotar y parte de la cabeza sin tocar. Con toda la cabeza bien espumada te aclaras las manos en agua y te apoderas del gel. Con este entre las manos empiezas a repartidlo por los brazos, se van lubricando mientras acaricias tus propios músculos y estimulas tus órganos. Te encanta. Pasas por el cuello y te transmites la sensación de que alguna mujer se acerca a él y lo toma y lo trata con cariño, a la vez que te vas sintiendo más puro, más limpio. Por los pectorales pasan tus manos arrastrándolos, notándolos, y sigues bajando por el estómago, lo cual te encanta pues vas encontrando todo tu cuerpo y sobre todo vas percibiéndolo. Pasas a la espalda, donde cuesta alcanzar todos los recovecos, pero donde puedes contar tus huesos y no solo palpar los músculos. Ya aquí terminado el trabajo vuelves a la zona del ombligo y bajas las manos siguiendo el sentido de las uves hacia tu pene, lo limpias arrastrando de abajo arriba, sin dejar nada atrás, haciendo que la espuma caiga al final. Terminas con esto y sigues por los testículos los cuales son como acariciados mientras compruebas su colgura. Las nalgas, aquí tus manos giran a la vez formando circunferencias y después atraviesan el cerco central, llevando toda la suciedad a las afueras. Llegas a los muslos y los exprimes, percibiendo tanto en los dedos como en las palmas de las manos las fibras que lo componen y la hermosura del cuerpo humano. Alcanzas los gemelos estando agachado y sintiendo el pelo que ya lo va protegiendo. Ahora estando con una sola pierna apoyada te recorrer todos los dedos de los pies viendo sus formas y peculiaridades, en una perdida de equilibrio tocas la pared y terminas un poco estremecido por el frío azulejo. Terminas el encajonamiento por la cara. Ya cubierto completamente de disoluciones jabonosas abres de nuevo el grifo y el agua comienza a llevarse por delante como las lluvias torrenciales todo el sucio jabón. Primero te aclaras el pelo y te sientes libre a la vez que acalorado al verte envuelto en una membrana invisible de vapor de agua. Sigues por todo el cuerpo, corriendo tus manos todas las zonas te vas quedando de nuevo tan solo con tu piel y el agua se enfría de repente tus cuerpo se inquieta y tus músculos se contraen haciendo para tu tacto una imagen de cada uno de ellos y con una clara definición, pues toman una forma tan demarcada como al sentir mucho placer unido al esfuerzo físico. Abres las puertas, se me pasa un resumen por la cabeza de todo aquello que ha estado paseando a mi alrededor en ese infinito mágico que me rodeaba. Al salir termino envuelto en una toalla teóricamente verde con la que seco y me envuelvo. Haciendo así recordar a mi cerebro lo que me costaba entrar de chico en la ducha y el trabajo que me suponía terminarla y salir de ella.
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Con tanta delicia de tocar músculo echo en falta algo que supone el 100% de satisfacción, no? =P
ResponderEliminarEs broma. Me gusta el final, refleja lo poco que nos gustaba esa sensación de limpieza y lo que nos gusta sentirla ahora. Otra de las cosas que demuestran la madurez de los humanos.
Recuerda que todo este texto debe ser en unos 3 minutos, que tenemos que cuidar el medio ambiente ;)
Sí, pero de niño si me gustaba la sensación de limpio, lo que no me gustaba era tener que dar el paso de entrar en la ducha.
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