Huellas, arañazos de zarpas, hilos de sangres, cercos de lágrimas... Cuestiones que componen el rastro de nuestras vidas, y siempre que me lo planteo ,y más últimamente, pienso que... puede ser que no sean tan importantes... que todo aquello que se hace, se escucha, se siente... todo eso se va. En eso se ha basado durante tanto tiempo mi conflicto, o al menos ese era uno de mis más fuertes enemigos. Él, él se encarga de arreglarlo todo: de cicatrizar eso que nos dolió tanto, de hacernos olvidar a quien más amamos, de transformarnos... Odio que eso lo haga el tiempo, aunque también lo hagamos nosotros, quién se encarga de ello es siempre el mismo, y creo que ya he llagado a un punto al que todo pensador, es decir, toda persona llega en su vida, me refiero a ese momento en el que odia el paso del tiempo, y ahora comprendo aquellas películas que hablaban y rebuscaban por cualquier medio alguna forma de pararlo. Pero la única forma de solucionarlo es afrontarlo o dejar de vivirlo (o en un caso mágico y casi imposible trasladarse a un lugar donde esté solo, yo solo con mi alrededor no humano). Pero lo más probable es que esto solo sea una fase más de tantas, que se pasará, o mas bien la pasará el tiempo, y quedará en el olvido, y el mundo tirará para delante, como siempre hace.
Y a veces me planteo si somos tan especiales, cuando veo que mi alrededor se mueve por cosas tan supérficiales...
Pienso que lo especial es totalmente subjetivo, parte de ti otorgar ese valor a las cosas y/o a las personas. Tú te consideras especial, consideras superficiales a los demás. ¿Cómo te consideran ellos?
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