miércoles, 25 de mayo de 2011

Sueños de verano

 Un día especial, pues es verano y camino tan solo con un bañador, un moreno y el pelo claro. Al caminar siento el suelo caliente, las piedrecitas del sendero, las rugosidades de las maderas, la arena seca y la sal del agua del mar... En realidad es tan sólo un día de verano de los que tanto amo, pero en este, mientras andaba disfrutando del mundo y de los sentimientos escuché a alguien dándome un toque de atención. Era una voz dulce y divertida, preguntaba mi nombre y que si le podía enseñar un poco aquello, pues estaba en la casa de una amiga, pero esta se había puesto mala, ¿en verano?, pues si en verano. Bueno le respondí amablemente y comencé a hablar, como no si soy yo. Ella escuchaba interesada, tenía una sonrisa deslumbrante, compartíamos anécdotas, vivencias y sentimientos. En unas pocas horas cogimos mucha confianza. Ella era especial, pues no se si encajábamos, pero en mi despertaba algo, su cuerpo, que me encantaba, una cara bonita, pero sobre todo y sin duda siendo lo más importante ella me eligió a mi, entre tantos para hablar, ella me contaba sus cosas, escuchaba las mías, se reía y, al parecer, decía la verdad, pues no le importaba contradecirme. Durante todo el día le conté grandes verdades sobre mi vida que nadie conocía y le intenté enseñar muchísimos de los lugares que despertaban sensaciones inexplicables dentro de las personas... Esa noche fuimos a la playa, sentados uno junto al otro viendo la luna y a un pescador a lo lejos. Empezamos a jugar, la cogí sobre mi, después terminamos tirados en la arena y correteando uno tras el otro. En uno de los momentos del juego la agarré por la cintura, ella se pegó a mí, pasando sus brazos alrededor de mi cuello y dejando sus ojos colgados de mi mirada... Nos mezclamos, nos unimos  y nos sacamos horas de intensidad de unos pocos segundos... Es perfecto, es un sueño, es una noche sobre la arena de la playa bajo la humedad salina del mar y con una muchacha que me hizo sentir algo sobre lo que todo el mundo habla. Esa noche terminó tarde, la acompañé a la casa de su amiga, yo volví a mi casa, con un gran recuerdo y una buena despedida. Esa madrugada tuve una de mis sesiones rives, admiré las estrellas pensé en todo y no pude parar de pensar en que mañana volveríamos a vernos...

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