sábado, 2 de abril de 2011

La ventana

 Esa sensación de miedo, y emoción, la volví a sentir. Pues sí, estar sentado con las piernas colgando por fuera de la ventana a una altura de un 4º piso es muy acojonante, aun sabiendo que te mantienes perfectamente y que es casi imposible que te caigas tu cuerpo se desestabiliza y tu mente se bloquea, pero a la vez se abre una especie de mundo al que no puedes entrar de cualquier manera. También creo que el mayor temor que siento es el miedo que tengo a mis impulsos, pues al estar allí notas como florecen esas ansias de volar que llevan todos o la mayoría de humanos dentro; pero por suerte uno es capaz de controlarse y de valorar las situaciones, y somos capaces de obtener tanto lo bueno como de salvar lo malo. Como fin diría que nunca me sabe mal acercarme un poco, aunque sea un milímetro más a la muerte, sientes eso que no sientes siempre, suficiente.

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