Salgo decidido de casa, aun que algo inseguro. En menos de 10 minutos ya estoy llegando a tu casa y me quema el estómago. Desciendo la velocidad, avanzo con un pie al aire y apoyando todo el peso sobre un pedal.
¡Hoy es el día! Después de tantas cartas escritas pero sin enviar, después de tanto imaginar situaciones a tu lado, de tenerme que pegar un tortazo antes de entrar donde tu estás por que se me sale una asquerosa sonrisa y de pararme a ver tu casa sintiéndome solo... Paro frente a tu puerta, llamo al telefonillo y... no lo coge nadie, (maldita sea), vuelvo a intentarlo... sale tu madre por una ventana y pregunta: ¿Buenas, qué quieres? Yo, respondo: Buenas tardes, ¿Puede decirle a su hija que baje? Uff, que suerte está en casa. Ella baja, y me sale esa estúpida sonrisa que tanto odio y que tanto me gusta. Le propongo dar un paseo, ir a algún sitio más alejado del mundo donde podamos disfrutar más de nosotros y del momento. Llegamos a un sitio que es semiperfecto, no se puede pedir todo. Allí nos echamos unas risas, nos miramos fijamente, hablamos de algunos temas profundo y discutimos un poco... Recuerdo para lo que estaba allí, y paro en seco, pero de forma tranquila. La cojo de las manos, las acaricio y veo en sus ojos que sabe que algo raro pasa, suelto una sonrisa y empiezo a hablar. Le cuento todo lo que siento, más o menos lo que he ido viviendo, también le cuento que ya se cual va a ser su respuesta, y será algo del tipo: ``Lo siento, pero no siento lo mismo por ti, aun que te quiero muchísimo, pero lo nuestro es imposible´´. Pero no te preocupes ya lo esperaba, pero necesitaba decírtelo, necesitaba que supieras lo especial que eres... Entonces empiezo a sollozar, miro al suelo y comienzan a caer lágrimas al suelo. Me coge la cara, me mira y me dice, ``no llores´´. En ese momento no puedo evitarlo y me agarro a su cuerpo empezando a llorar como al niño que se le muere su pájaro... Sabía la respuesta, como iba a acontecer todo, pero aun sabiéndolo la esperanza es lo último que se pierde, y allí se perdió. Nada volverá a ser como antes... pero al menos ya lo sabes y ya hice del sueño toda la realidad.
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