Pero es que no sabes lo bien que me sentaba el roce de su pelo sobre mi pecho, la caricias de su melena corriendo en mi estómago y sentir su mano apoyada en mis costillas con fuerza mientras juntaba un poquito sus dedos... Después me miraba a los ojos con una sonrisa y yo era incapaz de no prendarme de sus pupilas ni de no perderme entre su boca...
Por mucho que yo intente olvidarme o distanciarme parece que no puedo sacarla de mi cabeza o de mi corazón, que hay algo superior a mí que no me deja alejarme que no me permite irme, que si algún tipo de Dios existiera podría ser Dios, que si estoy loco probablemente sea mi locura o si es que para mi se ha vuelto un sueño pues será el deseo de volar lo que me impide decirle adiós y que se marche como si fuera cualquier otra, porque no es cualquier otra.
No hay comentarios:
Publicar un comentario