domingo, 8 de septiembre de 2013

Entre celulosa, fibras y tinta. Y pasito inesperado.

 Hoy, cómo no, quería escribir. Cuando estaba en el parque quería escribir, después de todo quería escribir, pero ahora sé que las letras que voy a plasmar van a ser ridículas, patéticas, no merecerán la pena; pero por otro lado sé todo lo que he vivido hoy, todo lo que he hecho y lo que ha acontecido y... estoy contento, sencillamente han ocurrido las cosas y bueno, lo he llevado mucho mejor que de costumbre. Eso sí, me pican los ojos, porque han decidido limpiar y no creo que haya sido por pena, tal vez un pelín pero sobre todo por lo que han podido leer, por lo afortunados que se sienten, por ese contenedor de cartón mágico, por todo, porque han visto lo que es y supongo que se sienten felices a pesar de algunos detalles.
Hoy era un día de miles de posibilidades, hoy me he sentido más afortunado que miles de veces. Hoy se me han llenado los pulmones de cientos de huellas que llevan haciendo camino desde hace 3 añitos si no me equivoco. Ahora estoy guardándolo todo, queriéndolo decir y sin escribir nada. Esta vez parece que al tiempo nublado le he puesto buena cara y a pesar de todo lo que tiene que llover estoy... contento principalmente porque me ha dado motivos para estarlo.
Cómo no, me estoy empezando a perder y antes de que este bonito equilibrio tan extraño en mi se caiga voy a ir a dormir voy a, sencillamente, descansar.
(Lo siento, espero que no lo lleve mal)

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