Vamos, vamos es que estás cosas no le pasan a nadie. Te cuento:
El otro día salí de mi casa con mucha prisa y cuando empecé a bajar las escaleras del bloque me caí rodando por sus peldaños. Cuando paré en el descansillo pensé: "capaz de haberme abierto la cabeza".
Y en ese momento me di cuenta de que me la había dejado en casa y de que por eso me había caído. Claro, si no miro por donde ando.
Pero vamos no hubo problema. Subí corriendo a casa con facilidad, por que me sé el recorrido de memoria, y la encontré allí, al lado de la escalera. El único problema es que había dejado todo el recorrido marcado de sangre y en mi casa un pequeño charco pegajoso y encima ahora andaba un poco mareado. Hay que ver las tonterías que pasan por vivir con tanto despiste y con la cabeza siempre en otro lado.
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