Sigo siendo cobarde, tan cobarde como se hace patente cada día que paso horas en casa sin hacer nada más que esperar alguna conversación a distancia por medio de un lazo frío e impersonal que me permite mantener un mínimo de entretenimiento haciendo el menor esfuerzo posible, sin necesidad de enfrentarme a la realidad y mucho menos a mis miedos. Permítome ser un cobarde.
No hay comentarios:
Publicar un comentario