Y siguiendo mi dinámica de siempre me encierro entre luces rectangulares que me entretienen y me atrapan lejos de eso que tengo dentro y lejos de mis viajes sinceros. Tomé esa opción fácil, la de ver todo como difícil y complejo y así escusar mi cobardía. Ahora por ello me planteo por qué no me gusta estudiar esa carrera que un día decidí iniciar porque me gustaba, por qué me traiciono y pierdo tanto tiempo delante de este absurdo invento, por qué no tengo nada por lo que luchar con toda mi alma y por qué cojones no lo estoy buscando. Me da pena ver como necesito drogas como la música para poder sentir eso que los que la compusieron sentían. Me siento hueco, cobarde y vacío y sabes, quiero salir de esta rutina. Ahora mismo si lo veo, ahora que estoy flotando en mis nubes que me alejan de la realidad y que no tengo los pies en el suelo, pues se que cuando coloque mi primera célula en el asfalto veré todo como difícil, pesado y no merecedor de ningún esfuerzo. Inspiro y suspiro mientras intento colocar a mis neuronas para que me lleven lejos de aquí, tal vez a un monte verde donde pueda gritar y sonreír simplemente porque me siento por dentro ó a una furgoneta que esté atravesando algún continente con el sonido del aire entrando por la ventanilla ó a una escena en la que yo esté con un gorro en un paisaje rural donde me sienta abrigado por la compañía de algunos que me acompañan...
Dicen que soñar es gratis y a mi cobardía le encanta ahorrar dinero.
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