No cometimos ningún error, sencillamente el mundo no es perfecto y a veces las cosas pasan. Se rompió ese plástico en el que tantos confían y por eso llegaron a unirse nuestro gametos, o no, pero eso nunca lo sabremos. Lo hicimos, y esto si fue por primera vez. Fuimos juntos a la a farmacia a por esa puta pastilla que no se podría llamar del día antes, no. En casa suspiramos uno frente al otro, esto desde fuera no parecía tan duro, tan solo es tomarse un comprimido del tamaño de un botón un poco grande... y sin embargo parecía que le dolía tragar la solución a un futuro que no buscábamos. Bebió agua, me miró y se le saltaron las lágrimas. Yo la miré fíjamente y nos dimos un abrazo instintivo, fuerte y tembloroso... Ya pasó.
Cerca de un mes después volvimos a montárnoslo, esta vez no ocurrió nada fuera de lo normal, sin embargo, después de lo ocurrido parece que nada será lo mismo, que por cada polvo sentimos que tenemos una espinita clavada y que no nos deja tranquilos la muy puta.
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