Vamos a prenderle fuego a la habitación y esperar que arda todo. Intentemos que se quemen todos nuestros recuerdos. Espero que estés dispuesta a olvidar incluso los buenos para poder borrar los malos, aunque no sé si este sacrificio merece la pena. Ojalá que al menos el calor consuele nuestras almas y nos incite a unirnos y disfrutar de nuestra compañía mientras admiramos las llamas.
Ya no queda nada, tan solo ceniza y una cara desconocida apoyada en mi hombro que a pesar de ser una extraña me resulta reconfortante estar a su lado y sentirla como respira.
Por algún motivo no recuerdo muy bien que ha pasado ni por qué me hallo en esta situación tan peculiar, la cosa es que estar acurrucado con esta desconocida muchacha me hace sentirme seguro y especial... tranquilo, como si me conociera profundamente.
No hay comentarios:
Publicar un comentario