Ralladuras de limón sobre una copa de piel. Olor a detergente bajo las escaleras de cristal. La música de una orquesta sinfónica acaba de entrar en el habitáculo a la par que se habría la puerta, pero no se ve a nadie. Por el suelo avanzan un puñado de hormigas sin traje cargadas de instrumentos minúsculos. Ahora todo cobra sentido y el dinero pierde su falso valor.
-Asómate a la venta, me estoy viendo volando entre sentimientos convertidos en materia y entre elaborados conceptos matemáticos personificados.
Que curioso, todo esto que te estás imaginando no es para nada como te estás imaginando, es realmente curioso. Unos crean y otros se inventan esas propias creaciones... Malditos artistas, están por todas partes.
No hay comentarios:
Publicar un comentario