Estaban bajo una lluvia intensa lo dos juntos riéndose a carcajadas. El agua empapaba sus pelos y les pegaba la ropa y entre esas risas casi sin aliento se miraron, se miraron sonrientes y en silencio y comenzaron a mostrar físicamente lo que sentían. Se lanzaron a la boca del otro cogiéndose la cara, acariciándose el pelo, exprimiendo y acariciando las prendas mojadas y disfrutaban y se sentían en la nubes. Parecía que sonaba una música increíble, rápida, motivante y potente mientras una cámara giraba desde el cielo en torno a ellos alejándose veloz.
Pff, parecía una película, algo tan intenso como esas imágenes. Pero que va, no estaban viviendo eso, ni mucho menos, pues no había música ni cámara y hacía frío y tenían toda la ropa empapada. Por eso no se podía parecer a una de esas escenas increíbles de cine, se trataba de algo mucho mejor que es completamente imposible transmitir por imágenes, porque solo se puede vivir viviéndolo.
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