sábado, 15 de junio de 2013

Abrazos de saludo y despedida

 Y no es evitable sentirme especial cuando nos damos un abrazo y encajamos nuestro brazos en el cuerpo del otro perfectamente. Y sin saber cómo, casi de repente, termina mi boca notando tu pendiente y yo deseando comerte la oreja o soltarte en un susurro todo lo que siento o sencillamente queriendo saber aquello que tú sientes. Pero la realidad vuelve y las personas del entorno siguen en el medio (o en medio). Así que me dedico a hacer como si nada, a aguantarme las ganas y a abrazarte bien fuerte.

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