Me declaro culpable, por que me considero culpable. No soy de esos estúpidos que se autoseñalan para parecer mejores o más humildes. No, yo después de analizar los hechos me veo como culpable, aunque es verdad que en gran parte pero no al completo.
No puedo controlarlo, no me lo permito, saco las cosas de quicio en un tiempo realmente breve, exploto (cuántas veces habré dicho esto en tan poco tiempo), exploto y agredo al aire, no puedo evitarlo. Incluso dejo de ser racional e incluso sé que en esos momentos mi percepción está deformada y que no es real, pero a pesar de ello la comprendo como real. ¿Drogas? Yo consumo algo más fuerte, imaginación desbocada ligada a un hecho real, sombras y espacios oscuros donde sin quererlo comienzo a colocar imágenes lúgubres. Y es que llega un momento en el que no me puedo controlar, en el que la racionalidad desaparece y tan solo quedan sentimientos desbordados y guiados por la pena.
Hay momentos en los que me odio, hay momentos y momentos y después sencillamente hay un futuro en el que el tiempo se habrá encargado de arreglarlo todo. Y no puedo evitar lamentarme por influir de forma negativa a mi entorno a mi alrededor. Y es que no puedo evitarlo.
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