Parece que llega un momento en el que terminan vagando, pues la sociedad "avanza" y ellos no están acostumbrados a correr tanto. Se trata de ellos, de quienes dieron por mi la vida, y ahora parecen abuelos indefensos hacia el acoso y el resurgimiento de nuevas tecnologías. Antes ellos parecían ser la solución a todo, ahora parece que necesitan una mano, que se mueven con miedo por que ven que no controlan aquello nuevo que se ha convertido en hábito, parece que se quedan indefensos y a veces vergüenza parecen tener por no llegar a alcanzar aquello que ven y no llegan a atrapar, eso que se les queda lejos, que no les interesa pero que la actualidad les va obligando a usar, a necesitar sin que lo necesiten, por vergüenza más que por utilidad.
Lo cierto es que en un momento sentí pena, pues parecían pedir a escondidas ayuda para algo que no querían.
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