Estaban en el salón, cada uno con su ordenador. De repente sonaron desde el cacharro de él los gemidos de una actriz porno.
-¡¿Pero que estás viendo?!- Preguntó su cuñada
-Pues a Heidi en su columpio. ¿Tú que crees? PORNO.
La muchacha quedó con los ojos como platos y él se fue al cuarto de baño. Ante lo que ella no se quedó parada y fue tras él.
-¡Ni se te ocurra! ¡Deja de tocarte!- Gritaba exaltada mientras golpeaba la puerta.
-Que me dejes, coño, que no me puedo concentrar.- Le decía con cara de asco desde el váter.
Ella insistía, no se lo podía creer y estaba alucinando.
Él tan solo fruncía el ceño y miraba con mala cara a la puerta. Pensaba: "Por qué coño no se callará esta tía".
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