miércoles, 23 de noviembre de 2011

Tambor

 Siete años, más o menos. Antes de que llegaras deseaba tenerte, esperaba ansioso el momento de tener de nuevo un conejo y cuando te tuve entre mis brazos tan chiquitito y tan frágil me sentía como con el corazón más relleno, rebosante de un amor dirigido. Y sin embargo no fui bueno, te tuve demasiado tiempo encerrado, olvidado, por eso no me echabas cuenta, lo entiendo... En los veranos se que estabas a tus anchas, a gusto. Y la verdad es que cuando hablaba contigo, cuando te acercabas a olerme, cuando me acompañabas en algunas penas y en sesiones de guitarra, me sentía mucho mejor, no creo que la vida se limite a la biología y quiero pedirte perdón por todo lo mal que lo hice. Hoy te he matado, en parte y te prometo no olvidarte nunca; ha sido la primera vez que te he visto dormido... con los ojos cerrados.
Buenas noches, aun estabas caliente cuando te tapó la tierra de donde todos salimos y donde todos terminamos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario