lunes, 7 de noviembre de 2011

Apicultura

 Un campo verde, una pequeña casa, sin muchas cosas, con lo básico y bastantes porquerías muy queridas; una persona. Cientos de abejas revoloteando cerca, cada mañana una revisión, una recogida, un balance, puede que un problema, pero todo forma una vida tranquila y querida. El resto del día pensar, leer, tocar escribir, gritar, buscar, hacer, encontrar, llorar, reír; y de vez en cuando, más o menos varias veces a la semana vender y visitar a aquellas personas que quiero y que cuando quieran serán bien recibidas entre mis cuatro paredes sin esperar nada más que su mera presencia. Y entre todo eso intentar cumplir sueños y lo que se me ocurra, sin tener ataduras, sin estar coaccionado, salvo por mis propios miedos que van destruyendo ilusiones, metas y caminos.

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