Nos gusta alcanzar los límites, el sitio más lejano al que podemos llegar para sentirnos libres, independientes, muchas veces solos... Por llegar al infinito, a lo más lejano y siempre que tenga un difícil acceso. Por eso amo subir a un tejado, sentarme en un precipicio o en el alfeizar de una ventana. Siempre me ha gustado estar sólo viéndolo todo y sintiendo el aire.
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