lunes, 7 de marzo de 2011

Pequeñas ilusiones

 Cuando era pequeño tenía gusanos de seda, los veía crecer desde que eran más pequeños que la cabeza de un alfiler, iban creciendo hasta hacerse igual de grandes que un dedo meñique. Mientras tenía que buscar hojas de morera, y subirme encima del coche para poder cogerlas. Después comenzaban a hacer sus capullos, todos muy comprometidos con su trabajo. Terminaban todos metidos en un sus bolitas de seda. Al cabo del tiempo salian las mariposas, un tanto feas la verdad, pero no vivían mucho tiempo, tal vez una semana. Entonces colocaban cientos de huevos pegados a las paredes y se morían. Al tiempo volvía a suceder el mismo proceso.
Cuando veía esto sacaba una conclusión muy simple, las mariposas no mueren solo reparten sus almas, su parte espiritual en muchos trocitos pequeños y estos se van desarrollando durante su vida, al ir creciendo comprondí que en realidad no era así, solo se limitan a la pura reproducción; pero seguí creciendo y creo que puedo estar equivocado... pero esta investigación sigue en marcha.

2 comentarios:

  1. Da igual lo largo o corto que sea nuestro paso por este mundo, todos estamos aquí con el objetivo de dar lo mejor de nosotros. Las "un tanto feas mariposas" están dispuestas a dar su vida pero ¿y nosotros? ¿hasta dónde estamos dispuestos a dar?

    Este es el resultado de mi investigación hasta ahora, pero también sigue en marcha...

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  2. Jaja, me encanta que las cosas sigan en marcha¡

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