domingo, 13 de marzo de 2011

Extraña máquina

 Tenemos un alma, una mente que en su interior contiene un complicado sistema, el cual crea, o transforma, la energía, después nuestro cuerpo físico la conduce. A veces erupciona como un volcán que lo quema todo, que podría llenar de luz una ciudad, o de cariño a toda otra persona. En ocasiones se convierte en un refrigerador, que baja la temperatura a grados insospechados. Pero tenemos un problema..., normalmente nuestro cuerpo funciona como una estúpida máquina, como un metak que no transmite nada, ese es el problema de nuestro cuerpo. Tengamos lo que tengamos dentro lo dosifica, transfer(í)mos mucho menos de lo que tenemos, tanto cuando estamos congelados, como cuando ardemos con millones de colores. Por eso nos gusta tanto el ser humanos, el conjugar con carne y espíritu y también por eso preferimos estar con alguien que se encuentre congelado a alguien que no transmita una verdadera energía. Amo esa falsa máquina hecha de sueños, pensamientos y emociones, pero me da mucho coraje eso de que nuestras células funcionen como un filtro que no deje llevar al exterior todo lo que queremos expresar, aun que lo cierto es que en muchos mementos de frío interno se agradece, pero creo que sería más fácil si lo soltaramos todo y así nos pudiéramos calentar antes. Esta máquina cada día la estamos dejando que tenga un filtro más grande...

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