martes, 3 de enero de 2017

En la esquina de la mesa de enfrente

Para seguir con la pésima rutina permitiré a mis centros nerviosos distraerse con una actividad menos costosa y más sencilla, aparentemente, que el estudio.
Me he fijado en ti y me ha entrado curiosidad. Has causado atracción en mí. Es una atracción volátil, sin importancia, que solo distrae. Casi la llamaría falsa, pero no lo es porque la siento en este momento a pesar de saber que no surge de ti sino de mi imaginación y del papel que te he atribuido por tu aspecto pero que seguro no corresponde con tu verdadera personalidad. Tu aspecto en conjunto conforma algo que me llama, algo que debe estar dentro de mi patrón de belleza, nada especial. Son unos pantalones grises con un pequeño agujero en la rodilla que no parece intencionado, piel clara y pelo largo dentro del estándar para una chica. Su complexión es delgada, cara fina y mejillas un poco rosadas que le dan vida a la palidez del rostro. Lleva una prenda de manga larga de color negro, sencilla. Podría despedazar cada una de las partes y la mayoría no destacarían para nada, serían pedazos cuales quiera. Todos juntos conforman una bonita obra que me destaca algo sobre el montón.
Es curioso que te escriba y que tu nunca lo vayas a saber, que me haya fijado en ti y que me hayas entregado cierto tiempo magia y distracción inútil pero agradable.
Que vaya bien ,desconocida.

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