lunes, 8 de junio de 2015

Con creencias

 En el nombre del padre, del hijo...
¡Paren! Gritó un truhan del último banco de la iglesia. Saltó sobre el banco que tenía delante y se alzó para estar a la vista de todos. Allí empezó a reírse de las creencias y los valores no cumplidos de todos esos creyentes y a exponer todas aquellas cuestiones indignas e irrespondibles por la propia iglesia.
Allí se le echaron todos encima mientras él se reía y gritaba: esa es vuestra forma de reafirmar vuestra fe y poner la otra mejilla, reventando la de vuestro prójimo, gracias por darme la razón.
Lo lanzaron fuera del edificio mientras él se tronchaba de la risa y se regocijaba en su victoria de razón.

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