Murió, al final murió aquella pequeña pero grande, aquella compañera inigualable, ella. No imaginaba que fuera a ocurrir, no quería creer que ocurriera cuando ya era evidente que había pasado...
Ya solo queda decir una cosa: Muchas gracias por todo lo que has hecho, lo que me has acompañado, aliviado, por los momentos excitantes y por tus errores. Gracias, pues una historia nunca se quedará en un puñado de palabras porque ya se convirtieron en una realidad viva.
No hay comentarios:
Publicar un comentario