Ahora mismo, sentado en la plaza de las palomas del parque María Luisa me da la sensación de que mi objetivo en la vida no es servir al mundo o encargarme de las grandes desigualdades de este, tampoco siento que mi objetivo sea estudiar, buscar un "gran" futuro o ser importante, tampoco creo que sea mi destino hacerme notar. Ahora mismo, que parece que mi alma está tranquila me apetece estar o ser feliz, sentirme tranquilo y reposado y disfrutar, como no, de los pequeños detalles y del amor.
En este círculo abstracto rodeado de gentes, niños y pájaros veo el presente y se me funde pasado y futuro. Me veo a mi con mis padres y mis hermanos en este mismo parque rodeado de un mismo ambiente y realizando las mismas acciones que estas familias. Parece que nada ha cambiado, y me siento afortunado de ver que la esencia sigue viva y pura. A la vez veo contento un futuro en el que yo no soy el niño sino el padre y en cuya imagen estoy acompañado de esa mujer con la que habré decidido compartir mi vida porque ella será de las cosas más importantes de mi existencia.
Veo futuro, presente y pasado y a la par disfruto del instante que es lo único que está vivo y ahora y en momentos como estos doy gracias, y me apetece decir: "doy gracias a Dios", (a pesar de ser ateo) por estar aquí y seguir vivo.
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