En ocasiones me dedico a desvirtuar libros, a destrozar historias y maravillas de la literatura. ¿ Por qué? Por culpa del mal leer. El día antes de un examen, estando cansado mentalmente y con sueño, entonces, empiezo a introducir palabras en mi retina con el fin de concluir el requisito obligatorio para aprobar, leerse un libro. La lectura es incomprensiva, forzosa e incluso se convierte en algo desagradable.
Así es, de vez en cuando me dedico a matar libros. Pero no creo que haya que echar la culpa a la lectura obligatoria - que en parte la tiene - sino al obligado que mal lee.
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