Siéntelo, la lluvia cae sobre tu rostro. No lo evites, disfrútalo. Tu cuerpo te lo pide. Cruza la línea, deja de hacer lo que el mundo te enseñó por intereses o por tradición y haz lo que el
mundo te regala por gusto, sencillamente por ser parte de él.
No hay comentarios:
Publicar un comentario