Terminó la mañana anterior sin buen sabor de boca, aunque se lo pasó bien, se divirtió y se le despejaron dudas agobiantes. Fue extraño, estaba muerto de ganas y en el trayecto comenzó a sentirse inseguro, pero cerca de su destino comenzó a ver claro. La cuestion es que en la acción se sintió bien, no, bien, se sintió mejor. Pero a la vuelta se fue observando un rostro que no parecía de felicidad y eso le asustó un poco, entonces pensó y se dio cuenta de que pudo haberse comportado como un capullo por.. ni si quiera sabe por qué.
Él, si se equivocó pide perdón, pero seguirá fallando. Seguro que se sigue equivocando de forma estrepitosa.
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