De buenas a primeras se iluminaron de golpe todos los focos de aquella cancha en la que llevabas toda la noche perdido. Tantos fotones de golpe entrando por tu pupila te hicieron daño, pero te volvieron eufórico te desenfrenaron, pues ya veías todo con colores y luces y estabas deseando de aprobechar todo eso. Ahora la cuestión es si tendrás suficientes fuerzas para recorrer tantas yardas como tiene el campo
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