domingo, 20 de mayo de 2012

Frase

 Se levantó esa noche de la cama; era un chaval más de Sevilla capital que aun no tenía la mayoría de edad; se colocó unos calzoncillos de licra baratos, unas calzonas negras, una camiseta de propaganda roida y unas babuchas desgastadas. Salió a la calle, pero había cambiado, así de golpe, pues de su boca solo salía una frase, una frase que repetía continuamente; era absurdo, él no estaba loco, lo más llamativo en su historial clínico podría haber sido que en más de una ocasión planeó suicidarse desde lo alto de un edificio; pero sin embargo caminaba por la calle sin obserbar su alrededor, mirando, si es que miraba, al infinito, y seguía repitiendo esa frase mientras en su cara se formaba un gesto cada vez más cruel. Las pocas gentes que caminaban a esa hora por la calle con historias únicas decidían cambiarse de acera si lo veían de frente y el no se inmutaba; últimamente vivía algo confuso por su relación con sus amigos, con la gente que quería, también es verdad que los estudios podían con sus fuerzas, pero sabía que esto él mismo podía solucionarlo, aun que a veces dudaba. Llegó, en no mas de 20 minutos a las Vegas y no sentía nada, ni miedo, ni curiosidad y no sabe por qué llegó allí, ni el sabe muy bien por qué está allí, ni sabe si de verdad sigue pensando, pero resultaba acongojante ver sus pasos de enfermo, su mueca de dolor deseado y su voz que adoptaba tonos cada vez más inverosímiles; él simplemente escuchaba por sus oidos una y otra vez la frase que repetía una y otra vez. En un paso de cebras un coche en huida le vió intentó frenar, pero cuando levió la cara prefirió haber muerto antes, él fue atropellado, pero el integrante de ese coche robado falleció por no llevar el cinturón. A el chaval no le importó, simplemente se levantó sangrante y siguió caminando con un gesto que parecía cada vez más salido de los infiernos; al parecer vio su reflejo en el capó del coche antes de ser llevado por delante, y el ver esa cara suya le hizo perder la poca capacidad de raciocinio que le podía quedar. Cada vez gritaba esa frase más fuerte, con una expresión más horrible y los drogadictos que estaban tirados en las calles se levantarón y los camellos dejaban de destrozar vidas al verlo llegar, y no no era Jesucristo, ni ninguna leyenda. Las personas de ese área comenzaban a atemorizarse cerraban las puertas y ventanas de sus casas, las Vegas nunca habían estado en esa situación; ni esa chaval en ese estado. Un cocainómano no pudo levantarse y le dijo algo al caminante desconocido, es te le miro fíjamente cambiando constantemente la expresión de su rostro de forma exagerado, como si se le desencajara la mandíbula repitiendo esa maldita frase que estaba torturando los oidos de cientos de personas a la redonda, y cogio al que muchos llaman despojo de la humanidad y le comenzo a estrangular si ningún tipo de piedad, sin ningún sentimiento de pena; él, que le entristecía ver como eran maltratadas las plantas por los niños... o ya no era él; pero antes de que muriese por asfixia, lo que el drogadicto llevaba desenado varios segundos, lo soltó, lo soltó para que siguiese sintiendo el miedo que le esta comiendo la cabeza.
Esa noche todos en ese barrio terminaron encerrados en habitaciones y sintiendo los pasos de aquel adolescente mientras escuchaban una y otra vez esa maldita frase, nadie podía quitarse su imagen de la cabeza, ni esas palabras de sus neuronas, todos estaban horrorizados. Sin embargo él se suicidó esa noche ahogándose en el ría mientras repetía esa putísima frase.
Esa zona de Sevilla quedó abandonada por el miedo y por los malos recuerdos que le transmitían a la gente. Sus padres vieron una grabación suya y el sentimiento de pena les desapareció y quemaron todo aquello que le pertenecía.
Él sencillamente murió esa noche, pero el recuerdo, por desgracia para el resto, seguía vivo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario