viernes, 27 de enero de 2012

Ojos, tus ojos.

 Perderme de nuevo en unos ojos, tus ojos. Destino. Sentir que los miro, al fin sin vergüenza, y ver que responden. Observar su belleza, su grandeza, su pupila y su iris. Y quedarme prendado, pero no de esos ojos, sino de lo que me dicen, de lo que cuentan, de lo que expresan, de lo que sienten, del rostro al que están engarzados y de la persona que los lleva como guía, y me interpuse en tu camino, por que me fijé en tu mirada.

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