lunes, 25 de noviembre de 2024

 Elegir la muerte es solo una elección.

Lo horrible es el dolor profundo, extremo, desgarrador inconsolable que dejas a tu paso. Aunque una vez que muera ese dolor ya no existe. Ya no para mí, ya no para el individuo que desaparece y pierde la consciencia del mundo. De ese único mundo que existe a través de su percepción.

Yo nací hace años, me han definido unos pensamientos, gestos, hábitos y hechos. Hasta ahora no he sido un suicida, eso parece que solo se es una vez en la vida. Sí soy un ente que rodea, persigue, sufre, merodea y se acerca al suicidio.

Diría que sí, que quiero suicidarme. Pienso en ello constantemente, a diario, casi a diario. Y no lo ejecuto. Me siento responsable del dolor que generaría aquí. Pero me resulta inevitable recibir imágenes. Una soga, un coche a toda velocidad, una brida alrededor del cuello, un golpe, un disparo, veneno, ingesta de hongos y daño en el hígado, sobredosis, electrocución... No me gustaría sufrir físicamente en el momento de mi muerte. Preferiría que fuera un instante y desaparecer, para siempre.

Antes de nacer no se es nada, después, tampoco. En medio solo hay un instante ínfimo de tiempo presente sin ningún sentido, sin ninguna realidad.

Y ahora por qué escribo estas frases compulsivamente. Porque no soy capaz de matarme. Lo deseo, lo anhelo, quiero que suceda, tranquilamente, ya, hoy, ahora. Pero no puedo`. Un puto día en un futuro que será presente moriré y será absolutamente lo mismo. Nada. Solo moriré. Se acabará el juego y ya está. Y hay gente que muere hoy y que morirá mañana y en el futuro y ya está. Yo no quiero esperar tanto, ni vivir lo que hay en medio. Solo quiero dejarlo ya. Quiero pensar que la vida en concepto absoluto puede ser maravillosa, pero me la suda. No voy a seguir intentándolo. Egoístamente quiero estar muerto. Y que todo pase, y que nada cambie pare el resto.

No hay comentarios:

Publicar un comentario