jueves, 17 de noviembre de 2016

Encantado de re-conocerte

 Querido diario de a bordo, hoy es un día más en el que no he hecho nada. Me he sentado en un lugar y en otro. He mirado una pantalla de televisión, he mirado una pantalla de ordenador, he leido tres páginas de un libro y poco más. Hasta este momento te tenía abandonado, hoy he decidido retomarte. Bueno, en realidad no he decidido retomarte, sencillamente he vuelto a escribirte o y a escribirme como solía hacer, como de costumbre, de forma espontanea. Justo por eso no he decidido retomarte, sencillamente te he abierto y he escrito en ti, o en mí.
Hoy hay un detalle especial en este evento de escribirte. Hoy escribo pensando un poco más y con un par de nociones medio aprendidas que no van a significar ni a notarse mucho, pero que he recibido.
No escribas frases demasiado largas.
Ya no sé muy bien como seguir esto, eso lo sigo manteniendo. Pero me apetece, tengo ganas de seguir escribiendote o escribiendome. Ah, oye, hoy tampoco voy a leer esto antes de subirlo, sigo siendo igual de débil, igual de flojo, o incluso más... Tengo los mismos problemas de siempre tal vez un par más y alguno que otro más acentuado, pero por otro lado, ya ves, sigo vivo, aunque tampoco es esto algo de lo que me enorgullezca.
Es curioso como a medida que avanzo en párrafos aflora más mi yo, mis errores, mis manias, mis perezas, mis desesperaciones... y no puedo evitarlo y no sé si me encanta o lo odio.
Eso es todo por hoy, por ahora, basta.

No hay comentarios:

Publicar un comentario