lunes, 6 de junio de 2016

Desarrollo

 Era un chico entrañable, alegre y educado. Se notaba allí por donde paseaba pues dejaba un aire con síntoma de fragancia dulce, parecía que bailaba cuando andaba dando saltitos sobre las calles empolvadas de tierra y ladrillo. Decían que nunca mantenía conversaciones con nadie, pero que siempre saludaba. No necesitaba mucho para vivir, por lo que apenas trabajaba y se pasaba el día subiendo y bajando las calles, bañándose en el río que corría con agua fresca y cristalina, durmiendo sobre la hamaca que colgaba de los árboles... Parecía que se sentía feliz, disfrutaba de aquellas cosas que le brindaba su entorno. Él no buscaba mejorar el mundo, ni luchar contra las injusticias, ni aportar nada especial a nadie ni nada. Él simplemente vivía feliz, haciendo poco más que nada.

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