sábado, 9 de noviembre de 2013

Entre clickeos

 Pinchaba una y otra vez el mismo icono de la pantalla esperando desesperadamente que ocurriera algo. Deseaba que desaparecieran sus recuerdos, aquellas imágenes, y esperaba de manera ansiosa cerrar los ojos y verse en otra situación radicalmente distinta. Quería sentirse despejado, dentro de esa secuencia tan repetida en su cerebro. Es sencilla, tranquila, austera y deslocalizada del resto del mundo y por lo visto y por desgracia también de la realidad. Sus protagonistas: él mismo y ella-¿qué novedad verdad?, pues sí-. Están juntos en medio de... ni siquiera sabe que hay alrededor porque le da igual, porque no le importa y porque solo se centra en la ella (vaya empalagosidad, por favor), y la mira y siente que se pierde en sus ojos porque por ellos le parece que conecta directamente, que no necesita palabras para comunicarse que sencillamente están ellos y nada más. En este imaginario se besan haciendo sonar sus labios, quedándose muy cerca el uno del otro notando sus alientos. Sus manos hacen cosquillas sobre sus cuerpos, se estremecen y se unen, se recorren, se encantan... Ese sueño que comparten todos los humanos por empalagoso que sea es capaz de liberar al personaje de su vida, de sus incidentes, de esa última cagada que hizo en el hospital cuando reaccionó de manera desmedida contra esa mujer de etnia gitana que no paraba de gritarle sin un verdadero motivo, cuando la cogió por el cuello y agarró contra la pared gritándole bajito y entre dientes con cara de furia que si volvía a increparle sin motivo él mismo pondría una bomba en su edificio y mataría a toda su familia... Y ahora no puede hacer nada para limpiar el silencio que obtuvo después de su amenaza, ni si quiera refugiándose en uno de esos sueños que tanto le refugia...
Todo se le termina rompiendo, ahora mismo no sabe ni porqué si sigue donde está, que ni siquiera sabe donde se halla, ni porqué sigue soñando, si sabe que termina con sabor amargo cada vez que despierta y entiende evidente que nunca se cumplirán esos sueños... Prefiere seguir durmiendo.

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