Un día potencialmente cargado, unas grandes expectativas en un futuro cercano. Pero sin embargo ya tuvo un algo raro antes de que todo lo bueno llegase; una clase para pensar, donde volvieron un tanto los pensamientos de antes, y otra donde me dolió lo que nos dijo un hombre por la molestia que causábamos. Ya ves, podría no haber significado nada y puede ser que no lo signifique, pero como un estúpido humano que soy me gusta cruzar las cosas y creerme que se de donde viene todo. Pero de todas formas en ese momento no le eché demasiada cuenta, o al menos no orientando los hechos al futuro. Así que nada, estaba ya tan feliz dejando fluir la improvisación y la música en medio de la calle, mientras esperaba a un par de personas a las que me parece que ya puedo llamar amigos, llegaron algo tarde, somos humanos y fuimos a nuestro siguiente destino en bici, dos sevicis y mi bici. Las dejamos y fuimos a cantar. No estuvo mal, me lo pasé bien; hubo un puñado de fotos mal hechas, todas mal hechas, un par de niños chicos encantadores, otro par de guitarras que en general iban cada una a su bola y un repertorio repetitivo y sin preparación, pero la felicidad estaba allí, esto es para conseguir algo muy bueno, o eso creo. Me despedí de pocas personas, de aquellas con las que tengo bastante o algo de cercanía, y llegué al lugar donde dejé el objeto que más me gusta y uso, pero este ya no estaba allí, me habían robado en medio de todo el mundo, me tocó mucho los cojenes, y encima ahora no podía ir al voluntariado. Vuelta, pensando en pedir un sevici, al final nada, tampoco me apetecía demasiado, me dejé llevar por la desgana, llamé me dijeron que me podía quedar sin ir, así que nada me quedé, y me llamó la atención lo arropado que estuve, pensé que las personas merecen la pena, que no hay mal que por bien no venga y que la persona que extrajo mi bici del lugar donde estaba tal vez no era tan mala, tal vez tenga su explicación, probablemente la tenga. Y bueno volvimos en el bus, yo invitado, y me gustó ver como degustan el momento un par de niños chicos, como lo sienten y se despreocupan de pensar mientras dan rienda suelta a su imaginación y se divierten creando historias y mundos a partir de dos muñecos, una verdadera maravilla. Después bajamos unos, los que iban a catequesis y yo, ellos se fueron corriendo, me hubiese gustado despedirme, pero tenían prisa, no pasa nada. Ahora solo frente a una gran explanada, sintiendo y pensando, tocaba ir a patas a mi casa dejar la guitarra y... me senté bajo una farola, por el apoyo y me puse a tocar. Entre estrofas miré hacia atrás vi a dos chavalas que se escondieron tras el quiosco, como los niños pequeños que miran algo curiosos y se esconden timidos cuando se ven a los ojos del autor mirándolos. Me hizo gracia, me gusto. Y poco más tarde vi un par de sombras a mi espalda, sabía que eran ellas pero prefería hacer como si nada, y poco después una se puso frente a mi y la otra se alejó vergonzosa, me preguntaron que por qué tocaba solo si me ocurría algo, mentí un poco y aun pensando en poder hablar un rato con ellas dejé la oportunidad pasar. Me encantó lo que hicieron, no mi actitud pero si lo que ellas hicieron. Y bueno ahora tocaba llamar y ver como tocaba irnos a la cena, estaban ya a punto de irse, yo fui con la mochila, la guitarra y sin dinero y sin demasiadas ganas. Tren, tocaba ir en tren, gente sin billetes, casi me quedo en tierra, pero no. En el lugar solté muchas cosas que no tenía ganas de hablar por no hacer que la gente pusiera sus caras de preocupación o caras como la mía, pero bueno vino otra amiga me animó o lo intentó, lo tuve en cuenta, y al final la noche no fue tan mal, pero lo mejor fue el tocar en medio de la calle y ver como le alegraba escuchar la música a algunas personas desconocidas. Ya a la vuelta el autobús se largo cuando nos encontrábamos a escasos pasos de él, un poco de cabreo y una vuelta a pie, una meada en la calle en la que me acordé de aquella persona que esa mañana nos había dicho tantas verdades y tantos pensamientos suyos. Después nada, llegamos nos despedimos y me llevó un gran amigo a casa en moto, por que soy un puto flojo.
Creo que este pudo ser un gran grandioso día, y tal vez todo lo contrario.
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